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Juan Francisco González

Investigador de las historias humanas. Observo, analizo y reflexiono
sobre la complejidad jurídica y social recuperando herramientas prácticas
para la vida personal, grupal, profesional y colectiva.

DESARROLLO PERSONAL = COMPETENCIAS PSICOSOCIALES

El origen de la invención:

la bicicleta, el dibujo y las herramientas.

 

Corría 1986. El Trayecto diario hacia la Escuela Técnica N° 2 de Glew no era una rutina menor: eran veintico cuadras a campo traviesa por caminos de conchilla, pedaleando una bicicleta inglesa con la determinación de quien emprende una pequeña odisea. 

En ese paisaje semi-rural, entre el barro, el viento y la negociación cotidiana con la autoridad escolar, comenzó a forjarse una primera noción de autonomía y resolución práctica.

Aquel universo técnico enseñaba a descifrar el mundo a través de la precisión: el uso de la caja de herramientas, el cálculo de las estructuras y la paciencia madrugadora sobre el tablero de dibujo.

Sin embargo, el verdadero sismo conceptual llegó años mas tarde en 1991, con la irrupción del arquitecto Pablo Lamnek. El profesor Lamnek no enseñaba teoría distante: era la encarnación de la coherencia, un profesional que proyectaba, dirigía y construía con sus propias manos. No había espacio en sus clases para los artificios ni para la mediocridad. Tras noches enteras de desvelo trazando planos en papel vegetal, el rito de evaluación era implacable:

Lamnek observaba el trabajo con detenimiento, divisaba dos lineas con una unión levemente cargada de tinta, y tomando su fibrón rojo dibujaba un circulo sobre la unión casi imperceptible sentenciando:

"Está mejorando... hacelo de nuevo".

El verdadero desafío, sin embargo no fue técnico sino vocacional. Al revelarle mi decisión de estudiar Abogacía, me miró con severidad y lanzó una pregunta que resonaría por décadas.

"¿Qué vas a hacer en la Abogacía?

Tenés condiciones para la arquitectura, podés hacer cosas mucho más valiosas".

Aquella intepretación no destruyó mi vocación jurídica sino que la transformó para siempre. No cambié de rumbo porque decidí convertir la Abogacía en mi propia obra de arquitectura. Comprendí que un expediente, un conflicto humano o un aula no se abordan con fórmulas abstractas, sino con la misma metodología, exhaustividad e inventiva del constructor. Me llevé el diseño, el cálculo y la sistematicidad de la Escuela Técnica para edificar una práctica legal, social y educativa con propósito y estructura.

La toga forjada en la obra

 

El ejercicio de la abogacía, la psicología social y el profesorado de ciencias jurídicas me enseñaron una verdad fundamental: un conflicto humano, la estrategia de una negociación, el diseño de un espacio educativo y la reconstrucción de un proyecto de vida requieren exactamente el mismo abordaje que la arquitectura.

 

Las 3 Columnas del Método PDC
Proyección
Dirección
Construcción

Estrategias, cortes

y perspectivas

En la arquitectura, el plano debe prever el caso fortuito: la lluvia, la resistencia del suelo, los imprevistos de la materia.

Tanto en la estrategia jurídica como en el diseño curricular, la Proyección exige exhaustividad.

Significa analizar los cortes y vistas de una situación para anticipar la fricción, evitando que la estructura jurídica o pedagógica colapse ante la primera tormenta.

No hay solución sólida sin un diseño que contemple la complejidad del terreno.

Feedback de rigor y búsquedas de verdad

Como aprendí inspeccionando revoques en las obras, la Dirección es la verificación de la calidad real.

Consiste en "golpear los marcos" para comprobar si adentro hay concreto sólido o simple aire demagógico. En una negociación compleja, en el diagnóstico psicosocial de un grupo o en el aula, la Dirección requiere un feedback franco, ético y sin artificios. Es la capacidad de evaluar con precisión quirúrgica qué funciona, qué no y dónde debe ajustarse el rumbo.

La práxis y el impacto humano

La teoría legal y la didáctica no son entelequias abstractas; son herramientas vivas.

La Construcción es el acto de edificar sobre el terreno real. Es acá donde la abogacía trasciende el expediente frío para convertirse en prevención y crecimiento, y donde la educación deja de ser memorización estéril para transformar a las personas.

Construir es integrar el rigor del derecho con la psicología social para dotar al ciudadano de competencias psicosociales reales con las cuales habitar el presente y contribuir.

El Técnico de Construcción y el Agricultor.

 

Un hombre pasó los primeros años de su vida perfeccionando la plomada, la regla y el nivel. Creía que la vida se erigía a fuerza de cálculo, ángulos rectos y planos perfectos sobre el papel vegetal.

Con ellos aprendió a levantar estructuras y muros para proteger la justicia y a trazar planos para tener claro el rumbo.

Sin embargo, al mirar de cerca las edificaciones que ayudaba a construir, percibió algo crucial:

los muros protegían pero no incluían.

Las estructuras sostenían pero no se expandían lo suficiente. Fue entonces cuando entendió que la estructura es la condición de posibilidad. Guardó las herramientas del constructor por un momento y tomó las herramientas del agricultor:

el arado para remover las tierras endurecidas por el dolor del pasado, la semilla de la palabra y el agua de la conciencia.

Hoy el técnico enseña a construir paredes así como también enseña a cultivar jardines en los espacios que esas paredes resguardan. Como dice el Libro Arquitectura Escolar, hoy enseña a "habitar espacios para transformarlos en lugares". 

Porque un plano perfecto sin un ser humano consciente que lo habite es solo una maqueta fría. La verdadera arquitectura del Siglo XXI se mide en metros cuadrados y también se mide muy especialmente en la profundidad de las raíces psicosociales que le permiten al Ciudadano crecer y contribuir.

Ciudadanía Kaizen

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